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¿Se puede mejorar la ética dentro de las empresas?

En una entrevista por ExpokNews, en diciembre 2.011, se expone el  problema que ocurrió en la primera década del siglo XXI. Muchas empresas sufrieron en carne propia las consecuencias morales y financieras de haberse centrado exclusivamente en las ganancias a corto plazo, hoy en día esta historia se repite.

Yelitza E. Salas Bello/Negocia en Miami.-

Una gestión atroz, así como la despreocupación temeraria por los riesgos morales, condujeron a la peor recesión mundial en décadas.

En su último libro, Management Ethics: Placing Ethics at the Core of Good Management (Ética Gerencia/Empresarial, colocando la ética al centro de la buena gerencia/empresarial), el profesor del IESE Domènec Melé invita a los directivos a abandonar la obsesión por las ganancias a corto plazo y a toda costa en pos de una visión más profunda y a largo plazo de la gestión empresarial.

“Una empresa no es una máquina, más bien es una construcción humana.  Quienes la dirigen son individuos libres que colaboran con una organización con objetivos comunes, y las decisiones y medidas que toma un directivo pueden beneficiar o perjudicar solo a terceros.

En otras palabras, la ética no es un componente artificial de la empresa, sino un aspecto intrínseco de la buena gestión. Las empresas no deberían ver a los empleados como un recurso o un medio para obtener un beneficio, sino reconocer su valor como personas, tratarlas como tales y promover su desarrollo.”

Venezuela, un gran país que merece un rescate a todo nivel, pero más que todo, en valores,  hoy agoniza, no cuenta con la fuerza laboral, los obreros, secretarias, mensajeros y gerentes, destinados a producir los diferentes bienes y servicios para su consumo, desaparecieron.

La principal causa que es que el trabajo, la acción que ejercen en favor de un tercero, experimentó una pérdida de valor de tal magnitud, que hoy depende de la buena voluntad empresarial.

Hoy en día y aproximadamente por diez (10) años,  es asfixiante trabajar en Venezuela bajo un salario fijo, con inflación y sumando la hiperinflación  existente, la inconveniencia de trabajar por bolívares, cuando la mayoría de las operaciones comerciales se realizan en dólares.

Para nadie es un secreto, que hace más de 10 años en el país, los empresarios cotizan los precios en divisas, producto de sus transacciones comerciales, compras y gastos de producción- importación-exportación  sufrieron la dolarización como medio más efectivo para realizar un intercambio comercial, hasta aquí todo muy bien y coherente con la protección a la inversión; el detalle está en ¿Qué ocurre con el trabajador? Durante los últimos diez (10) años, el trabajador viene experimentado un deterioro de su calidad de vida, para date una visión, vamos a recordar tres tiempos fundamentales:

– Año 1998, salario mínimo $203

– Año 2010, salario mínimo $213

– Hoy, salario mínimo son $ 1,23

Este es el ingreso oficial de un trabajador en Venezuela, a partir de aquí, los empresarios utilizan los espejitos, cambiando oro por vida (cual espejitos canjeados por los conquistadores españoles) para ocupar sus vacantes laborales.

Ahora ¿qué beneficios espera tener un trabajador?; por lo menos cubrir sus necesidades básicas de alimentación y eso lo mide la canasta básica alimentaria (implica un mínimo de alimentos, es decir, es lo básico, es lo que necesita un grupo), que para septiembre 2020 se ubicó en $213, con lo cual, este debería ser el salario mínimo a tomar para los trabajadores y beneficiarios de pensiones y jubilaciones.

A medida que aumentan las responsabilidades y capacidades este nivel salarial debe crecer. Por otra parte, no se puede tener salarios fijos con hiperinflación.

 No pueden aumentar los precios en dólares, si se incrementa el salario en bolívares.

Hoy todos los servicios, repuestos, colegios, universidades, consulta médicas, ropa, calzado, restaurantes, todo pasa por la dolarización.

Los invito a retomar la ética empresarial, analizar sus estados financieros y a ofrecer dignidad a sus empleados, ustedes también son Venezuela y más allá de las leyes, todo trabajador debe tener un beneficio real por su trabajo.

Los verdaderos beneficios y el salario emocional deben considerarse solo después de pagar lo justo al trabajador. Mientras esa cantidad sea adecuada, la empresa no necesitara ofrecer comida, bonos extras, transporte, etc.

En Venezuela y el mundo, los trabajadores esperan, empresarios  que estén a la altura del momento histórico. Otras cualidades interesantes a rescatar son la responsabilidad, honradez, lealtad, compasión, gratitud, solidaridad, valor, paciencia, constancia e integridad.

Puede que la ética no sea la solución para todos los males que afectan a la economía, pero es absolutamente vital si queremos dejar atrás la crisis y alcanzar una recuperación sostenible, recordando a Alex Rovira.

Un empresario dirige sus finanzas con sentido común.

Podemos manejar la economía con sentido común.

 yelitzasalas25@gmail.com

Fuente: Ieseinsight.com

Por: Melé Carné, Domènec.

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