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Carlos Pérez Barrios: “Ser emigrante es muy peligroso”

Emigrar no es fácil. Llegar a un país, que tal vez sea desconocido para comenzar de cero no es sencillo, ni mucho menos agradable. Sin embargo, a veces toca hacerlo, y así les ocurrió a muchos. Un ejemplo es Carlos Pérez Barrios, venezolano y experto en seguridad, quien por razones políticas y de seguridad personal, tuvo que emigrar con su familia a los Estados Unidos.

Mario A. Beroes Ríos/Negocia en Miami

Adaptarse no fue sencillo, aunque ya con el paso de los años, esa ansiada estabilidad laboral y personal es parte de su vida. Un excelente profesional y venezolano probo que, por decir, o mejor por advertir y denunciar, porque lo venía haciendo desde hace años, la serie de problemas y la saña contra las instituciones que el régimen que tiene 20 años posesionado de la institucionalidad venezolana, está haciendo, tuvo que emigrar y con los sinsabores que eso implica.

Ahora, más tranquilo, pero con la misma gallardía y voz de denuncia, Carlos Pérez Barrios conversó con este redactor. Le comenta y da a conocer detalles de lo que advirtió en su momento y no quisieron oírlo. Reflexiona, y esto lo lleva a sentenciar de manera lapidaria: “ser emigrante es muy peligroso”.

Lo primero que debo decir es que a efecto de emigración no hay dos casos iguales; cada caso es particular. Cada persona tiene sus inquietudes, intereses, como los familiares, y lograr amalgamar todos esos intereses particulares no siempre es fácil. De ahí que creo que cada caso tiene componentes muy de uno; muy significativos para cada integrante del núcleo familiar.

– ¿Por qué emigró?

-Yo no quise emigrar. Fui forzado a hacerlo ya que enfrenté problemas con el régimen criminal que gobierna Venezuela. De hecho, cursando la Maestría en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa (Iaeden) en 1991 se planteaba en dicho curso la posibilidad de un golpe de Estado, que también fracasaría; los problemas económicos y políticos que estaban llevando al país al atolladero actual; al caos que llevaría al país a una explosión social. Y eso fue planteado en 1991, todavía gobernaba Carlos Andrés Pérez su segundo período.

-A todos los que se le planteaba ese escenario no me creían y me tildaban de loco.  Después se agravó el conflicto político y vino el 4 de febrero…

-…Usted tuvo una participación importante ese día a favor del gobierno ¿Cómo actuó y por qué?

-A mi llaman el coronel Pérez Castillo, director de Información del ministerio de la Defensa y el almirante Huizi Clavier, director de Secretaría, solicitándome protección ya que manejaba una empresa de seguridad, y ellos no confiaban en los integrantes de las Fuerzas Armadas. No sabían quiénes eran leales y quienes sediciosos o comprometidos en la intentona golpista. Yo, por supuesto, se las brindé; moví mis contactos, apoyos personales y el armamento que tenía a mi disposición.

-Fuimos a la sede de Radio Caracas Televisión (RCTV), que no nos abrió el control maestro. Ante eso, nos dirigimos a Venevisión, donde se transmitió en primer lugar el anuncio del presidente Pérez y, momentos después, el de los integrantes del Alto Mando Militar, declarando su lealtad al sistema democrático. Luego se develó el intento de golpe de Hugo Chávez y su banda de forajidos, y la serie de errores comunicacionales que dieron lugar al “por ahora” y todo lo que ya es historia.

-Entonces es un hecho que usted se ve obligado a emigrar, ya que el régimen chavista suponía para usted y su familia un problema de seguridad

-Yo era miembro de la Comisión de Seguridad y Defensa de Fedecámaras, de la cual fui en un par de veces copresidente, y me involucré en un grupo político que quería dar a conocer la realidad de los problemas que hoy atraviesa Venezuela; que se supiera a nivel nacional. Todo esto llegó a oídos de contrainteligencia y me avisaron que debía salir del país, luego de enterarme del allanamiento de la casa del vicealmirante Mario Iván Carratú. Sabía que después de él, el siguiente en la lista era yo.

Pérez Barrios asegura que, si hubiese sido detenido por la policía política del gobierno venezolano, iba a morir o a ser torturado y vejado en los calabozos del Sebin, y eso no estaba en sus planes ni en los de su familia, por lo que decidió abandonar Venezuela y solicitar, después de estudiar opciones, el asilo en los Estados Unidos.

Ir de turista es una cosa y entrar como inmigrante es otra 

“No me quedó otra opción o camino, como tampoco le quedó a mi familia, debido a que en Venezuela no había ni hay estado de derechos, debido proceso o justicia alguna para los que adversamos a la revolución genocida chavista ahora narco terrorista de Nicolás Maduro. Es más, el estatus legal es ineludible para poder llegar a vivir en otro país. Hay países que lo facilitan más que otros, y estamos viendo como ese cariño y amistad que siempre hemos brindado a los extranjeros se ha revertido”.

“Ser emigrante es muy peligroso. Es vivir con una espada de Damocles todo el día y no se lo deseo a nadie, salvo casos de supervivencia, como los que vemos ahora, que es algo planeado y escrito por los que actualmente gobiernan mi país; eso no es por mala praxis”. 

En resumen, Pérez Barrios afirma que es necesario buscar el estatus legal cuando se es emigrante y más en un país como Venezuela, donde no era usual el emigrar.

– ¿Qué tal fácil es emigrar?

-Yo no tuve suerte, tuve constancia y perseverancia, pude emigrar con mi familia; mi esposa y tres de mis cinco hijos que aún vivían en Venezuela. Todos nos apoyamos y jugamos en equipo y eso fue fundamental el mantener el núcleo familiar, porque emigrar solo es extremadamente duro.

Pérez Barrios hace la salvedad de nuevo, que cada caso es particular y único. Agrega que estar solo es muy duro estar en un país donde no eres nadie, no conoces a nadie. “Es una situación en la que debes y tienes que ser muy valiente para aguantar lo que estás viviendo”.

Reconoce que muchos no resisten y se devuelven. Otros se fajan y envían sus remesas para que en Venezuela sus familiares sobrevivan en una economía que es el caos y socialmente la crisis es más que evidente.

– ¿Qué recomienda a las personas que quieren emigrar?

-Lo primero es entender que el emigrante debe dejar el pasado atrás. Cuando eres emigrante tienes que procesar de nuevo tus títulos, y tu experiencias o habilidades adquiridas las vas a ir usando según te ubiques y busques desarrollarte, generalmente uno debe tener un estatus legal antes de poder convalidar títulos y luego podrás continuar estudiando o trabajar en tu profesión y en lo general eso tarda más de un año, el problema no es ese, según lo que yo he podido observar, el emigrante es sometido a un filtro y debe entender que va a empezar de nuevo y su suerte no es más que constancia y perseverancia; y en el caso específico del venezolano, el estatus social lo debe dejar en el aeropuerto de Maiquetía, lo vas a volver a tener y hasta mejor pero debes ubicarte en la realidad de tu nuevo país y hacer un proyecto de vida inmediatamente, tomando en cuenta tu profesión claro, o si quieres cambiar de rama pues puedes reinventarte, lo importante es que seas productivo, proactivo y útil en cualquier actividad que te desempeñes  mientras lo logras. Tiene que olvidarse de su corona ya que pasas a ser un emigrante, así de simple pero un buen emigrante vale oro, piensa en eso.

-Aquí, en los EE.UU. es muy difícil que logres de inmediato conseguir el título que tienes en Venezuela. También depende de la carrera que ejerzas, ya que hay que validar y eso depende del país a donde vayas a vivir y de tu estatus migratorio, es un proceso que solo lo logra el que persevera, pero si se puede y vale la pena 100%.

Añade que el emigrante tiene que adaptarse al país y no al contrario. “Tus características propias como venezolano no existen y la viveza criolla te puede llevar a la cárcel. Hay reglas, normas, leyes, niveles culturales. Tienes que entender y comprender las nuevas realidades en las que vas a vivir y eso requiere de un grandísimo esfuerzo”.

Para concluir, Carlos Pérez Barrios dice que algo que ayuda a sobrellevar la lejanía y el despegue de los seres queridos, es contar con la tecnología, el internet. “Eso me acerca con mis seres queridos; no es lo más idóneo, pero es algo”, también es indispensable para saber las condiciones laborales y estados a donde ir a vivir, sus datos geográficos, clima, oportunidades, páginas de colocación de empleo, compartir apartamentos, referencias del abogado que vas a contratar, restaurant donde vas a comer, un sinfín de usos tiene el internet en un país desarrollado, hasta estudios online.

Liderazgo opositor en el exilio

En cuanto al liderazgo opositor, Pérez Barrios, simplemente dice que son unos cobardes, “que solo se ocupan de sus intereses” y el liderazgo opositor en los EE.UU. hay que usar lupa y ver cada quien y qué hace y cómo lo hace, antes de contar con ellos, pues en el caso del estado de Florida, existen una cuerda de estafadores y chavistas disfrazados que conviven con los venezolanos como venezolanos entre los venezolanos, que se han dedicado a robar a quienes desesperadamente buscan ayuda legal y hasta laboral, como es el caso de los llamados “llena papeles o paralegales”, que no son mas que vulgares asistentes de abogados americanos, sin licencia ni permiso para ejercer el derecho y quienes en muchos casos eran abogados en Venezuela y creen en su cabeza acalorada que son abogados en este país.

-Lamentablemente se han multiplicado en el estado de Florida y han decidido ejercer el derecho ilegalmente, también he de informar y denunciar, que a mi pesar, muchos de estos estafadores son los auto proclamados líderes de la oposición venezolana y es asqueroso como destruyen con sus malas praxis y sus intereses mezquinos y zánganos a las múltiples familias que buscan ayuda desesperadamente al ingresar a otro país y de otra lengua, pues el peor error al llegar a otro país es mudarse a un gueto, como es el caso de la urbanización de Miami llamada “Doral”, donde todos son latinos, no hablan el idioma del país en muchos casos y están igual de necesitados que el recién llegado, presentándose, para los chavistas estafadores disfrazados de oposición y con fundaciones falsas de derechos humanos llamadas non-profit y asociaciones, que dicen ser de ayuda humanitaria y no son más que plataformas llevadas por toderos y paralegales que sin ninguna preparación ni licencias legales,  destrozan las precarias oportunidades que tiene el inmigrante, que con la ayuda de las redes sociales dicen querer ayudar a sus prójimos pero sin licencias ni preparación y en pocas palabras, no ayudan para nada y hay que denunciarlos, en mi punto de vista deben ser puestos a la orden de la justicia americana, pues este país si tiene leyes y normas y hay que respetarlas.

Mientras tanto en Venezuela vamos a ir a una explosión social y de esas cenizas surgirá un nuevo liderazgo algún día; una nueva clase política que tendrá la ardua tarea de luchar con un gran enemigo llamado la desidia, crisis social y mental en un país que está colapsado y que ha engendrado una nueva generación con una gran falta de estudios, moral y honestidad. Debido a que nuestra querida patria como la recordamos y anhelamos ya no existe y eso es imperante aclararlo, y ahora en el exilio aquí en Estados Unidos, con tanto chavista ladrón enchufado desplazándose libre y felizmente, luciendo sus lujosas adquisiciones materiales pero con el sello de niche/malandro/querida prepago/narco amante,  que hay que afrontar y denunciar, pues el problema de Venezuela ha traspasado las fronteras y la pobre y pendeja oposición y no tan oposición continúa emigrando dejando dos ejemplos innegables, el primero; de un Venezolano preparado, honesto y trabajador que perdió su hogar y el segundo; un hijo de Chávez, inútil, analfabeto, carente de humanidad, estudios y dispuesto a todo, con tal de sobrevivir. Los dos polos se encuentran emigrando y solo uno va prevalecer.

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