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Trump está «estable» y sin signos de enfermedad

Donald Trump trabaja desde el hospital en Bethesda
Donald Trump trabaja desde el hospital en Bethesda

El estado de salud del presidente Donald Trump permanece «estable» y, desde su retorno a la Casa Blanca el pasado lunes, no ha dado muestras de que su enfermedad continúe progresando, informaron fuentes oficiales el jueves.

Redacción Negocia en Miami.-

«Desde su vuelta a casa, sus exámenes físicos han permanecido estables y no hay ninguna indicación que sugiera una progresión de su enfermedad», apuntó el médico de cabecera del presidente, el doctor Sean Conley.

El documento detalla que la frecuencia respiratoria del mandatario es de 15-17 inhalaciones por minuto y su ritmo cardíaco es de 69 pulsaciones por minuto, señaló Voice of America (VoA).

El galeno pronosticó que, en caso de continuar esta «trayectoria» el próximo sábado, cuando se cumplirán «diez días desde su primer diagnóstico», que tuvo lugar el 1 de octubre, Trump podría disfrutar de «un retorno seguro a la vida pública».

Trump calificó de «cura» contra la Covid-19 el tratamiento que él viene recibiendo. «Para mí, es una cura; ingresé sintiéndome no tan bien y en unas breves 24 horas me sentía genial. Quería salir del hospital», dijo el mandatario.

Más de diez personas del círculo cercano de Trump, miembros del Partido Republicano o que asistieron a eventos en la Casa Blanca han dado positivo por coronavirus en los últimos días.

Trump afirmó en una grabación en que su tratamiento, específicamente el coctel de anticuerpos Regeneron, que le fue suministrado al poco de conocerse su estado, no es «un medicamento» únicamente, ya que le hizo sentir «bien». «Yo llamo a eso una cura», insistió.

El presidente aseguró que desea «conseguir» este fármaco experimental, desarrollado por un laboratorio del mismo nombre, y ponerlo a disposición de los estadounidenses de manera gratuita. «No tendrán que pagar por él», se comprometió.

El mandatario, que dijo sentirse perfecto, sostuvo que fue «una bendición» contraer el virus, ya que fue lo que le llevó a tomar el medicamento.

La progresión de la enfermedad de Trump, que anunció haber dado positivo por Covid-19 el pasado viernes, y su rápida mejoría han suscitado un sinfín de suspicacias sobre el inicio de su convalecencia, un dato que se antoja fundamental para el rastreo de contactos y para determinar si el mandatario puso en peligro a su rival en las urnas, el demócrata Joe Biden, al acudir al primer debate presidencial apenas dos días antes de hacerse pública su enfermedad.

Esta situación ha puesto en jaque la celebración del segundo debate presidencial, que debería tener lugar en Miami, Florida, el próximo 15 de septiembre.

El presidente Trump dijo que el nuevo formato virtual anunciado por la Comisión de Debates Presidenciales no era aceptable para él.

El equipo de campaña de Biden, por su parte, ha insistido en mantener el calendario y ha acusado al Presidente de no querer someterse a un debate que, en realidad, será un foro ciudadano.

Un tercer y último debate está programado para el 22 de octubre en la Universidad de Belmont en Nashville, Tennessee.

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