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Atribuyen a recepción de subsidio público logro del undécimo Super Bowl en Miami

Carlos Giménez, alcalde de Miami-Dade, agradeció al equipo de los Miami Dolphins por una renovación financiada en privado del estadio Hard Rock, donde se celebrará el próximo 2 de febrero el Super Bowl LIV, la décima primera vez que el espectáculo se hace en el condado.

“Sin el compromiso para el estadio, el Super Bowl nunca se hubiera celebrado en Miami”, dijo Giménez al agradecer a Tom Garfinkel por su nombre y alabar la organización, propiedad del urbanizador Stephen Ross. “Gracias a los Miami Dolphins y el estadio Hard Rock”.

Giménez y el dinero público del condado para la renovación del estadio jugaron un importante papel en la decisión de la NFL de celebrar el Super Bowl en Miami Gardens.

El acuerdo de 2014 que Giménez negoció con Ross y sus cabilderos vinculó una renovación del estadio financiada en privado con años de pagos por parte del condado que los Dolphins pueden ganar para conseguir espectáculos deportivos grandes y lucrativos.

Según el acuerdo a 20 años, Miami-Dade paga al estadio un máximo de $5,75 millones anuales de fondos recaudados con el impuesto hotelero para atraer multitudes internacionales a torneos, campeonatos colegiales y otros juegos de fútbol importancia fuera de la temporada regular de los Dolphins.

El 2 de febrero, los Dolphins deben ganarse su mayor pago en el acuerdo hasta el momento. Una vez que el Super Bowl se juegue en el Hard Rock, Miami-Dade le debe al equipo $4 millones.

Es la primera vez que el Super Bowl regresa a Miami-Dade desde 2010. Esa espera igualó el decenio transcurrido entre el último Super Bowl en el Orange Bowl en 1979 y el primero en Miami Gardens en 1989 en el nuevo complejo construido por el entonces dueño Joe Robbie en terrenos condales.

Los que respaldaron el acuerdo de 2014 insistieron que la espera sería mucho más larga sin la renovación vinculada a pagos futuros del condado.

“No creo que el Super Bowl hubiera regresado a Miami-Dade sin un paquete de incentivos”, dijo Giménez. “Así que un paquete de incentivos de $4 millones, con dinero del impuesto al turismo, para eventos del nivel del Super Bowl, que atrae 100 millones de televidentes, vale la pena para seguir elevando la marca de Miami-Dade en todo el mundo”.

Tomado de El Nuevo Herald.

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