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Facebook y nuestra salud mental: ¿Hasta qué punto las redes son beneficiosas?

Facebook es, con total seguridad, la mayor de las redes o radiografía que la humanidad se ha hecho de forma colectiva. 2.000 millones de personas analizadas, seguidas y escrutinizadas durante años. Sus relaciones, sentimientos y anhelos; la salud en un único silo. Nunca ha habido nada igual.

Hasta hace unos pocos años, las redes sociales y comunidades en Internet estaban repartidas en pequeñas y medianas propiedades repartidas por idiomas, países o intereses. Raro era conseguir 30 o 50 millones de usuarios. En su mayor época, MySpace alcanzó 75 millones de registrados, que no siempre son usuarios activos. Desde la llegada de Facebook y sus propiedades como WhatsApp o Instagram, estamos en terreno desconocido a nivel psicológico, sociológico y antropológico.

Facebook es una radiografía de la humanidad en su conjunto que hasta ahora nunca había sido posible.

No sabemos cómo afectará al desarrollo de nuestros hijos que han nacido, vivido y crecido expuestos de forma continuada al mundo. Viendo cada movimiento de sus amigos y familiares. Por eso, Facebook tiene un amplio equipo de académicos de múltiples especialidades analizando su influencia.

Estos análisis no son un ejercicio desinteresado por nuestro bien, claro. Poder ver cómo reaccionamos y cómo nos hace sentir ver las fotos “perfectas” de Instagram de nuestros amigos mientras volvemos de un mal día en el trabajo, es esencial para Facebook. Les permite ajustar su tecnología, para que estemos más felices, o pensemos que lo estemos. El objetivo final: estar más tiempo, ver más anuncios, compartir más datos en sus plataformas.

Admitir que Facebook puede ser malo para tu salud mental es un paso importante similar al de la industria tabacalera en el pasado

En un detallado artículo, donde los ejemplos citados han sido elegidos de forma específica, Facebook se abre de forma insólita. Su director de investigaciones, David Ginsberg, y Moira Burke, investigadora en el mismo equipo, explican varios artículos científicos recientes que han analizado el impacto de Facebook en sus usuarios.

En él, Facebook admite, sin tapujos, que puede ser perjudicial para la salud metal de algunas personas en determinados entornos. Es un gran primer paso, similar al a industria tabacalera admitiendo por fin los efectos perjudiciales de la nicotina. Un hito significativo en una época en la que los gigantes tecnológicos se encuentran con resistencia y recelo crecientes entre la sociedad y la clase política.

Entrar en Facebook a leer mensajes ajenos, ver fotos y vídeos de otros sin participar nos deja con peor estado de ánimo.

El mayor elemento perjudicial de Facebook, según uno de los estudios citados, parece provenir de hacer un uso pasivo de la plataforma. Leer lo que otros ponen, ver sus fotos, ver sus vídeos, poner un “me gusta” aquí o allá. A pesar de que este tipo de actividad cuenta como “usuario activo” en Facebook a nivel financiero, es un uso académicamente pasivo. No es equivalente a un usuario que añada comentarios, participe en grupos de forma constante, suba fotos y comparta sus actividades constantemente.

El estudio, de la Universidad de Michigan, certifica que los sujetos analizados mientras leían contenido ajeno durante 10 minutos en Facebook se sentían peor al cabo del día que los sujetos del estudio que escribieron mensajes o iniciaron conversaciones. Otra clave, esta vez en la conclusión de un segundo estudio, observaba que aquellos usuarios de Facebook que visitaban cuatro veces más enlaces o ponían “me gusta” en el doble en mensajes ajenos, tenían una peor salud mental (según encuestas posteriores) que la media.

Facebook ha aprendido a mostrarte menos contenido de tus ex-parejas para que no te afecte (y dejes de usarlo)

El artículo cita más estudios, y deja sin comentar cientos,  pero el resumen tácito es que participar de forma productiva en redes sociales es bueno para sus usuarios (y para Facebook) a nivel psicológico. Una conclusión que está de acuerdo con la mayoría de la bibliografía publicada sobre comunidades online desde los años 90. Los más entusiastas consiguen nuevos amigos, aumentan sus horizontes personales, descubren nuevos intereses y aprenden de forma continua. Sobre este punto positivo, un detalle significativo aportado por la Carnegie Mellon: enviar mensajes y contar nuestras opiniones no es suficiente. Hay que interactuar, en especial de forma personal y directa, con otros participantes.

Facebook, es una de las redes que lleva tiempo protegiéndose para una posible huida de usuarios que de forma instintiva sospechan que una red social tan abierta perjudicarles. De ahí que hayan ido implementando cada vez más medidas de privacidad y control de lo que ves.

Una curiosa: mostrarte menos contenido de tus ex-parejas después de romper. Pero la mayor apuesta de Facebook ha sido controlar sus alternativas: los ciudadanos cada vez apuestan más por volver a comunidades cerradas, a las conversaciones privadas. Con su compra de WhatsApp y la continuada evolución de Instagram, Facebook se asegura que te quedes en el redil.

El lado positivo de las redes sociales como Facebook: los usuarios que más participan consiguen nuevos amigos, aumentan sus horizontes personales, descubren nuevos intereses y disfrutan

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