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El futuro de Internet: ¿Hacia dónde?

Nadie puede predecir el futuro de internet, pero es demasiado importante para ignorarlo. La mayoría cree que seguirá dando forma a nuestras sociedades, culturas y economías, y definirá el mundo para las generaciones venideras. Pero no hay garantías.

“Los propósitos originales de internet eran facilitar a las personas el trabajar juntos, compartir información e ideas, y eso sigue siendo importante hoy”, dijo Steve Crocker, quien formó parte del equipo que desarrolló los protocolos para la ARPANET (la base para la internet de hoy), en entrevista con Cromo durante su visita a Montevideo para participar de una actividad por el 15ª aniversario de Lacnic. “Lo que ha sucedido es que también ha tomado importancia en otros ámbitos como el comercio y en nuestras relaciones personales, pero todo eso fue un resultado natural de lo que hicimos en primer lugar”, agregó.

Internet Society, una organización sin fines de lucro que vela por el desarrollo, la evolución y el uso abierto de la red, publicó Paths to our Digital Future (Caminos hacia nuestro futuro digital), un estudio en el que alerta que en los próximos siete años se avecina un drástico deterioro de la libertad colectiva y un alza de la vigilancia individual, pero también promete desarrollo social y prosperidad económica.
El hecho más preocupante es que la soberanía de internet, considerada como uno de los pilares de su funcionamiento, continuará disminuyendo en todo el mundo debido a la intromisión de los gobiernos (esta semana, por ejemplo, China bloqueó WhatsApp), los ataques cibernéticos y el intento por regular sus contenidos. A esto se le suma el refinamiento de las técnicas para recolectar datos mediante sensores, algo que podría desembocar en una “sociedad de vigilancia”.

El informe es explícito: “Sin un cambio de curso, las libertades en línea pueden estar acercándose a un punto de declive irreversible”.

La era de las máquinas

La inteligencia artificial y el internet de la cosas –dos revoluciones inminentes– crean oportunidades inmensas: desde nuevos servicios y avances en la ciencia hasta el aumento de la inteligencia humana y su convergencia con el mundo digital. Pero también podrían dar lugar a la sociedad de vigilancia que advierte Internet Society.

Esto se debe a que permiten recopilar grandes cantidades de información personal. La tecnología de reconocimiento facial, entre otras, es promovida como la manera más rápida y segura de desbloquear el teléfono, pero también puede abrir la puerta al espionaje.

Una de las principales preocupaciones es que, al igual que el aumento de las bases de datos de ADN, los rasgos faciales y las fotos están siendo almacenados por los gobiernos, que son capaces de rastrear a la gente, borrando cualquier noción de privacidad o anonimato. Eso sin tener en cuenta su uso junto con otras tecnologías como cámaras para escaneo de cuerpo, software de geolocalización y aprendizaje de las máquinas para ayudar en el seguimiento en tiempo real.

“Aunque no hay garantías de lo que nos espera, sabemos que la humanidad debe estar en el centro del internet del mañana”, afirma Sally Wentworth, vicepresidente de Política Global para Internet Society.

La recomendación de la organización es que la tecnología debe alinearse con los valores humanos en todas las etapas: diseño, desarrollo y despliegue de los sistemas. Se cree que al dotar de “ventajas evolutivas” a las máquinas para que demuestren bondad, honestidad y empatía, se podrá asegurar servidores más obedientes y confiables. Como sociedad, todavía no hemos llegado a tener una idea clara de lo que queremos que haga la inteligencia artificial. Por supuesto, esto es porque todavía no sabemos de qué es capaz.

Existe un intenso debate entre los entendidos en el tema –personificado por los magnates tecnológicos Mark Zuckerberg y Elon Musk–, sobre el camino por el que puede llevar a la humanidad el uso de la inteligencia artificial. Hay quienes, como el creador de Facebook, creen que esta tecnología se convertirá en un valioso aliado, mientras que los que se alínean con el creador de SpaceX y Tesla la ven como una posible amenaza.

“Mi esperanza es ver expansión continua, conectividad e interoperabilidad en todas las partes de la red”, dijo Vint Cerf, creador de los protocolos y arquitectura de internet

“Esta tecnología tiene un enorme potencial para simplificar y mejorar la vida de la gente, pero solamente si las consideraciones éticas dirigen su desarrollo y guían su uso”, dijo a Cromo Sebastián Bellagamba, director de Internet Society para América Latina y Caribe. Y añadió: “Existe el riesgo de que, sin salvaguardas y control del usuario, pueda emerger una sociedad de vigilancia”.

En este sentido, Crocker opinó: “La buena noticia es que, finalmente, la inteligencia artificial está haciendo cosas útiles para nosotros, pero uno tiene que estar preocupado acerca de dónde están los límites”. ¿Y de qué lado está?: “Yo tiendo a ser un optimista y, en general, creo que las cosas van bien”.
Vulnerables

A medida que la dependencia a internet sigue en aumento, crecen también los desafíos de seguridad y las vulnerabilidades. Tanto así que el estudio afirma que la ciberseguridad será el “desafío más acuciante” de la próxima década. Y agrega: “Las respuestas hasta la fecha han sido completamente insuficientes y los costos están en aumento”.

Este año hubo un aumento explosivo de prácticas de hackeo que condujo a la violación de más de 6.000 millones de archivos, más que el total de infracciones de todo 2016. La compañía estadounidense Risk Based Security había identificado, hasta el 30 de junio, 2.227 incidentes de divulgación de datos que afectaron a informaciones financieras, gubernamentales, sanitarias y educativas.

“Parece que la idea de atacar por la red se ha vuelto más común en muchos países. Va a llegar un momento en el que habrá más y más ataques, y vamos a tener que poner algo de energía en hacer que los sistemas sean más seguros”, dijo Crocker.

De acuerdo con Internet Society, “las brechas digitales del futuro” no medirán qué naciones son las que garantizan el acceso a internet, sino cuáles son los países capaces de proteger sus activos de los ciberataques y aquellos que carecen de respuesta contra los hackers.

Los asuntos relativos a la seguridad informática presionarán a los gobiernos para que tomen decisiones que podrían deteriorar las libertades y derechos personales de los usuarios de internet. El resultado es una “distancia creciente” entre los usuarios conscientes de la seguridad y los que carecen de habilidades, conocimientos y recursos para protegerse en línea.

Frente a la pregunta de qué medidas se deben tomar para mantener la ciberseguridad, Bellagamba aseguró que “se debe poner a la persona como eje central del desarrollo de internet y no a los cambios tecnológicos”. Esto incluye poner a los usuarios en control de sus propios datos, asegurar la transparencia de los proveedores de aplicaciones y servicio y forjar normas básicas de comportamiento en línea.

“Las libertades personales y los derechos en línea enfrentan un futuro incierto”, sentencia la organización. Y se lee: “A medida que se intensifica el alcance y la severidad de las amenazas cibernéticas y las plataformas globales son utilizadas para diseminar deliberadamente información falsa, los usuarios perderán la confianza en internet”.

“La capacidad de las computadoras para entender y procesar de una manera útil hará una gran diferencia”, señaló Steve Crocker, desarrollador de los protocolos de ARPANET

Futuro y nuevos protocolos

No todos están de acuerdo con la transición de los protocolos de internet (IP, por su sigla en inglés), ya que es un proceso largo y costoso, pero en la próxima década habrá un impulso importante para lograrlo. Así lo cree Steve Crocker.

En su disertación en el evento organizado por Internet Society y Registro de Direcciones de Internet para América Latina y el Caribe (Lacnic), el especialista se refirió al pasaje de la versión 4 del Protocolo de Internet (IPv4) a la versión 6 (IPv6). Los protocolos de internet son los que permiten la comunicación de datos digitales. Hace algunos años se constató que el IPv4 no iba a poder atender la demanda. En términos prácticos esto suponía un obstáculo para la expansión de la red a nivel global.
Fue así que surgió la versión IPv6, con la que se espera que, entre otros avances, cada dispositivo móvil tenga una dirección propia y permanente en el futuro.

La clave, según Crocker, está en cuánto demore esta transición, dado que “cuanto más rápido” se logre, “más vamos a poder usar los recursos” para la nueva etapa.

Para Bellagamba, los principales riesgos de internet giran en torno a la pérdida de sus valores fundacionales: que debe ser global, abierto y seguro, y se debe utilizar para el beneficio de la gente de todo el mundo.

“El éxito de la internet que viene estará basado en mantener estos pilares. Sin ellos será difícil que la red aporte los beneficios que se esperan para la educación, la salud, la prosperidad económica y el cambio social”, opinó.

Y reflexionó: “El futuro de internet es una mezcla de promesas e incertidumbres. El cambio más importante es tomar conciencia de que a internet la hacemos entre todos: los usuarios, los proveedores de servicios, los proveedores de contenidos, los gobiernos, las entidades regulatorias y los organismos técnicos”.

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