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¿Conoces el valor de tu trabajo?

Controversial tarea hoy, colocarle precio a algún bien, tangible o intangible. No es fácil colocar un precio, ya que de manera compleja intervienen en el desempeño, factores externos que contribuyen a aumentar o a disminuir el valor, imagínense cuan complicado puede ser, si se trata de nuestro trabajo o de las acciones que hacemos en favor de un tercero.

Yelitza Elena Salas/Negocia en Miami.-

La gran pregunta es: ¿Estás ganando lo suficiente en tu actual empleo?

Que seas capaz de poner valor a tu trabajo, fruto de muchos años de formación y también de la experiencia adquirida, dependerá de tu visión personal y valoración como ser humano. Sin embargo aquí tienes algunas referencias que espero puedan ser útiles para tomar esa decisión importante sobre seguir en un empleo o no.

1- Tiempo: Todos los días tengo veinticuatro (24) horas para vivir. De esas debo restar las horas de sueño. Tu trabajo comienza al salir de tu casa, cuando te desplazas a la oficina, de igual manera al regresar. Calcula cuánto tiempo inviertes en tu empleo en horas. Ahora, ya sabes, cuanto tiempo trabajas al mes.

2- Condiciones: Calzado, vestido, maquillaje, peluquería o barbería y alimentación son gastos que te permitirán verte muy bien y representar a la compañía con una buena imagen. Todos estos son números, calcúlalos.

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3- Salud: Las situaciones de presión, propias del negocio y que hacen mella en nuestro cuerpo, que se manifestarán más adelante y serán también gastos médicos, se debe agregar a los gastos producto del desempeño. Coloca un número aproximado.

El tiempo que trabajas mensualmente divídelo en horas. Las condiciones y salud se pueden sumar y obtener un solo número.

¿Cuál es mi ingreso real y beneficios? Sustento adecuado para cubrir todas las necesidades familiares. Formación continua tanto intelectual como espiritual. (Talleres, cursos, becas). Posibilidad de promoción o ascensos. (Visión del tiempo y evaluación del alcance de mi desempeño). Ambiente y lugar adecuado. Responsabilidad y conciencia sobre mi contribución con el objetivo final.

La posibilidad de enfrentar estos números con los primeros, te brindara un panorama global de:

1-. Conocer cuánto vale tu desempeño en horas y de ver de qué tamaño es tu beneficio.

2-. Tiempo de vida laboral en esa compañía y de manera general.

3-. Avance intelectual y espiritual.

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Este relato llegó a mí hace unos años y no quiero terminar sin compartirlo con ustedes, un cuento de Jorge Bucay que espero te guste:

Un joven estaba muy triste y agobiado porque nadie lo valoraba. Se quejaba porque nadie apreciaba su buen hacer, es más, todo el mundo le decía que no valía para nada. Escuchó hablar de un hombre sabio que tenía una solución para cada problema, así que sin dudarlo, decidió emprender el largo camino para ir a visitarlo.

Tras varias semanas de peregrinaje, llegó al lugar donde estaba el sabio, que no era otro que en una alta montaña. No tardó ni un segundo en plantearle su pregunta, en busca de su posible solución.

El hombre sabio le agradeció el interés demostrado por él y ese largo viaje, pero le dijo que él también tenía sus problemas (tenía que pagar una deuda) y que mientras no los solucionara, su mente no estaba para otras cosas. El chico intentando ayudar el sabio le preguntó qué podía hacer por él. Este le dio su anillo de oro y le pidió que fuese al pueblo más cercano y que lo cambiara como mínimo por una moneda de oro.

No era trabajo duro el que le encomendó el sabio al joven, así que bajó al pueblo en busca de esa moneda (como mínimo) con la que el hombre podría pagar su deuda.

Pero por mucho que lo enseñó y comentaba el precio, nadie estaba dispuesto a pagarlo. Uno le gritó que si pensaba que era tonto y pretendía timarlo. Otro, que nadie le daría jamás una moneda de oro por ese anillo, acaso una de plata.

El joven muy triste fue de nuevo al encuentro del sabio y le contó su fallida experiencia. Le preocupaba no haberlo podido vender por esa moneda de oro, ya que al no hacerlo, el sabio seguiría sin poder ayudarlo al no poder pagar su deuda.

El hombre sabio no se sorprendió al conocer el fracaso del joven y le comentó que a lo mejor el problema era debido a no haber consultado a un joyero antes de intentar venderlo. Un profesional le habría dicho el precio real del anillo. De esta forma sabrían a ciencia cierta lo que debían pedir por él.

Animó al joven para que bajara de nuevo al pueblo y preguntara por el precio real, pero que no lo vendiera, sino que cuando lo supiera debía comentárselo al sabio. Así lo hizo el joven y acudió al mejor joyero del pueblo, le enseñó el anillo y no le pidió la moneda de oro, sino que le preguntó su precio.

El joyero lo examinó con una lupa y lo pesó a continuación. Le respondió que el precio variaba según la prisa que tuviera por venderlo, que si lo quería de inmediato, podría darle 50 monedas de oro, pero que si podía esperar, conseguiría hasta 70.

El joven había recibido la mejor de las elecciones. Él era como el anillo, tenía un incalculable valor pero como nadie se lo había dicho nunca, dudaba de sí mismo y de su capacidad.

Un empleo por tiempo indeterminado, me hace correr el riesgo de volverme rutinario y dependiente por siempre de un tercero para vivir. Colocarle fecha al tiempo de trabajo para un tercero.

Un ser exitoso es consciente de su valor y el de sus semejantes, no somos rivales, somos complementarios, cada quien tiene algo que aportar.

yelitzasalas25@gmail.com

*Lic. en Administración.-

 

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