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Café Unión buscaría penetrar mercado de Florida

El primer cafeto o planta del café, llegó a Venezuela, sembrado por comunidades de misioneros españoles que estaban asentadas en la cuenca del río Caroní en 1730. Se sabe que el grano fue traído desde Brasil, a donde había llegado a su vez desde Surinam y la Guayana Francesa. Este producto ha pasado por muchos cambios a través de la historia, pero eso no ha impedido que en nuestro país el café sea uno de los productos esenciales en el consumo de la población.

Mario A. Beroes R./Negocia en Miami.-

El cultivo de esta planta se extendió de manera rápida por el resto del país. Uno de los estados donde consiguió quizás las mejores condiciones climáticas fue en Mérida, que con el pasar de los años se convirtió junto al resto de los estados andinos en la zona cafetalera por excelencia del país. A raíz de grandes cambios en la producción y el consumo del café a nivel mundial, se expande su cultivo, cuyo consumo se había incrementado de manera sustancial desde inicios del siglo XIX, especialmente en los Estados Unidos, que importaba a principios de ese siglo alrededor de 100.000 sacos anuales.

Hasta 1895 Venezuela ocupó el tercer lugar entre los mayores productores mundiales de café, tras Brasil y las Islas Holandesas. Entonces, el país era responsable de entre el 6,5 y 6,7% de la producción mundial y entre el 15 y el 16% del total mundial de los cafés suaves. Otros datos recopilados del libro «La historia del café en Venezuela», (*) aseguran que nuestro país un año después, en 1896, se había convertido en el segundo productor mundial, llegando a disputar el primero entre los grandes productores mundiales de café suave.

Para 1982, existían en el país 58.940 fincas cafetaleras con una superficie plantada de 245.442 hectáreas. Un 90,8% de esa superficie estaba plantada con la variedad Típica. Con el descubrimiento del petróleo la producción del café comenzó a disminuir, y aunque ya no se produce en las cantidades de esos años, sigue siendo importante en la economía de la agricultura venezolana.

Los Zambrano y el café «Unión».
 
A pesar del boom petrolero, y la conversión radical del país al ámbito de este recurso no renovable, muchas familias merideñas decidieron seguir con el negocio; superar dificultades y continuar produciendo y exportando un producto de calidad. Una de ellas fue la familia Zambrano, quienes llegaron de España y se instalaron en el pueblo de Canagua, al sur del estado Mérida, hacia el año de 1.600 donde comenzaron a cultivar con visión empresarial el cultivo del cafeto.

Para 1988 habían instalado una torrefactora y su producto era de tan alta calidad que comercializaban su exportación a Europa, específicamente Francia, Italia y Holanda, y en los Estados Unidos, las ciudades de Nueva York y Chicago. Con la llegada de Chávez al poder y el cierre de las exportaciones el negocio se paralizó, iendo la familia Zambrano a la ruina. Sin embargo, para 2004 decidieron continuar con el negocio a pesar de las adversidades y seguían exportando pequeñas cantidades a Colombia y a algunas empresas del país como Fama de América, que había sido «adquirida» por el régimen y compañías del Brasil también.

Para 2013, tras unos estudios de mercado y algunas ayudas económicas, los Zambrano se plantean reanudar la producción de manera industrial. Tras superar la burocracia y demás trabas administrativas, vender propiedades y bienes personales, en marzo de este año, la compañía Historia de América, nombre con que deciden bautizar la empresa familiar, comienza a vender el producto. Solamente en el propio estado Mérida, colocan alrededor de 6.000 kilos al mes, y ya han logrado dar a conocer la marca, Café Unión en Caracas.
Unión: La marca que los identifica
 
El nombre Unión, que identifica el producto cafetalero, se decide después de superar inconvenientes con el SAP. Café Unión, según sus dueños y creadores, viene de esa unión de los cinco hermanos que conforman la familia Zambrano, quienes además cuentan con el apoyo de los productores del sur de Mérida; todos enfocados en no solo dar a conocer un producto nacional de calidad, sino remar contra la corriente y apostar al país.
Entre las ideas de los Zambrano está la posibilidad de volver a exportar la marca «Café Unión» al exterior. Estados Unidos sería, de nuevo, su primer objetivo, en específico la costa este de ese país.

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